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Seguridad en el coche: los superhéroes que te mantienen a salvo

Seguridad activa, seguridad pasiva, sistemas de ayuda a la conducción… Así cuida de ti tu vehículo.

En los últimos diez años, el número de fallecidos en accidentes de tráfico se ha reducido drásticamente. Tanto como el 46%. Es un gran dato, especialmente si tenemos en cuenta que el parque de vehículos no ha dejado de crecer. Son varios los factores que influyen en esta evolución. Avances en las infraestructuras y una mayor concienciación sobre la importancia de la seguridad vial son dos de ellas. Aunque hay otro factor decisivo: los sistemas de seguridad y ayuda a la conducción que incorporan los coches. Son como superhéroes empeñados en ayudarnos a llegar sanos y salvos a nuestro destino.

La lista de sistemas de seguridad que traen hoy los vehículos de serie es mucho mayor que hace diez años. Esto se debe a que la innovación en este sentido no cesa y esto hace posible que llegue antes a nuestros automóviles. Efectivamente, los coches son cada vez más seguros y, con ello, nuestra propia seguridad aumenta.

 

Seguridad activa y seguridad pasiva

Dentro de los sistemas de seguridad que equipa un vehículo existen dos tipos fundamentales: los sistemas de seguridad activos y los pasivos. No siempre se tiene muy claro a qué grupo pertenece cada uno, así que lo vamos a explicar de una manera muy sencilla: la seguridad activa abarca los elementos que tratan de evitar que se produzca un accidente y la pasiva, aquellos que reducen su gravedad si llega a producirse.

Así, dentro de la seguridad activa se encuentran algunos componentes del vehículo que se pueden considerar estructurales como neumáticos, sistema de dirección, suspensión, frenos o iluminación.

Con el paso de los años, a estos se han ido añadiendo otros relacionados con la electrónica del automóvil. Por poner solo algunos ejemplos, en este grupo entrarían el famoso sistema ABS que evita el bloqueo de los frenos, el dispositivo electrónico de estabilidad (ESC), el control de presión de los neumáticos, el control de velocidad activo (ACC), el sistema de frenado de emergencia o el de alerta por cambio involuntario de carril.

En lo referente a la seguridad pasiva, nos encontramos los elementos que intervienen después de que se haya producido un accidente y que no necesitan actuación alguna por parte del conductor. En este grupo encontraríamos el cinturón de seguridad, los sistemas de retención infantil (las famosas sillitas para niños), los airbags, reposacabezas, parachoques e incluso elementos deformables como la carrocería, el capó, los pedales o la barra de dirección.

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Ayuda a la conducción

Los sistemas de seguridad activa relacionados con la electrónica del vehículo son un campo en constante de evolución en el que trabajan ingenieros de todo el mundo. Dentro ellos nos encontramos con los dispositivos conocidos como ADAS o de ayuda a la conducción, que tienen un papel muy importante para la seguridad del vehículo.

Parecen simples dispositivos pensados para hacernos la vida más agradable al conducir. Al menos eso es lo que se puede pensar al conducir por primera vez con un sistema de reconocimiento de señales de tráfico. Sin embargo, su importancia para la seguridad vial está marcando la diferencia en las cifras relacionadas con accidentes de tráfico y con sus consecuencias.

Hoy, no es extraño encontrar vehículos con sistema de frenado autónomo de emergencia con detección de peatones, detección de ángulo muerto o incluso de fatiga en el conductor. Incluso algunos que hacen que el coche vaya prácticamente solo, como el de mantenimiento activo de carril. Todos nos ayudan a conducir mejor y más cómodos, pero sobre todo incrementan nuestra seguridad al volante.

 

Sensores y software

Todos estos sistemas funcionan, básicamente, gracias a una combinación de sensores, cámaras, centralitas y software. Los sensores y las cámaras son los que captan la información de lo que ocurre tanto dentro como fuera del vehículo. El software y las centralitas se encargan de procesar los datos recibidos y también de activar a través de los actuadores los sistemas de seguridad necesarios.

La electrónica ha tomado nuestros vehículos y todo debe funcionar correctamente si queremos mantener nuestra seguridad. Por ese motivo, hoy es más importante que nunca revisar el automóvil de manera periódica y no dejar pasar los kilómetros si se enciende algún testigo en el salpicadero. Por ejemplo, que se encienda la luz del ABS puede indicar no solo un problema que nos puede dejar sin frenos cuando más los necesitamos, sino también una posible avería que afecte a otros dispositivos.

Tanto en el caso los sistemas de seguridad activa como en el de los de seguridad pasiva, lo más recomendable es revisar su estado en un taller debidamente equipado y hacerlo de manera periódica. Estos establecimientos cuentan con equipos especiales para diagnosticar averías electrónicas y detectar si algún sensor o actuador han dejado de funcionar. También pueden asegurarse de que la suspensión, los frenos, los neumáticos o la iluminación cumplen con los requisitos necesarios para circular con seguridad.

Tras un accidente, los profesionales de la reparación también se podrán encargar de restablecer el estado del vehículo con seguridad y sustituir elementos que deben cambiarse siempre en estas circunstancias, como es el caso de los airbags.

Revisar el estado de vehículo es una costumbre recomendable. Debes hacerlo cuando marca el libro de mantenimiento de tu vehículo. También antes de realizar viajes largos o antes de que comiencen verano e invierno. En tus visitas al taller podrás asegurarte de que todos los superhéroes que equipa tu vehículo están listos para ayudarte a conducir seguro. ¿Por qué no reservas una cita y lo compruebas?

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