Motor del coche - Elementos fundamentales de un motor
El motor del coche - carapp madrid

Motor del coche, aprende a cuidar su corazón

Los motores modernos son la suma de muchas tecnologías. Te contamos cómo cuidar el motor del coche.

El motor de un coche es su corazón. Multitud de elementos y sistemas que han evolucionado y se han ido incorporando a lo largo de los años componen hoy este apartado indispensable para cualquier vehículo. Tan imprescindible es, que le facilita su verdadera razón de ser: sin motor, no hay movimiento. Su propio nombre lo dice.

Un buen funcionamiento del motor del coche es esencial para la vida útil de un vehículo. Lo mismo ocurre con nosotros: si nuestro corazón no funciona bien, nuestra vida se verá limitada y, en último caso, un fallo grave podría acabar con ella. Por eso merece la pena conocer su funcionamiento y qué podemos hacer para mantenerlo joven durante más tiempo.

En esta ocasión nos referiremos a los motores de combustión tradicionales, aunque en la actualidad también surgen diversas alternativas como los híbridos, los eléctricos o los de gas que ya son una realidad en nuestras calles y de los que te hablaremos en próximos artículos.

 

Elementos fundamentales del motor del coche

Los motores de los vehículos modernos cuentan con un elevado número de componentes y sistemas auxiliares para su funcionamiento. Aún así, podemos distinguir algunos elementos fundamentales que intervienen para que el propulsor cumpla con su función esencial, que no es otra que generar movimiento.

En el caso de los motores en línea, los más habituales, nos encontramos con el árbol de levas, que se encarga de accionar las válvulas de admisión y escape cuando es necesario; los pistones, que se desplazan en el interior del cilindro cada vez que reciben la energía resultante de la explosión o combustión de la mezcla de aire y combustible que reciben por las válvulas; las bielas, por su parte, traducen el movimiento longitudinal de los pistones en otro rotativo, que a su vez recibe el cigüeñal y transmite a la caja de cambios; el volante motor, que va unido al extremo del cigüeñal, transmite el movimiento del motor y controla los pistones; por último, la correa de distribución impulsa el árbol de levas.

 

El motor del coche es el cabeza de familia del coche

Este sería el esquema básico, pero seguro que hay muchísimos elementos relacionados con el motor que te suenan y que no has visto aparecer todavía. Por ejemplo, las bujías, los calentadores, la distribución, el cárter, el embrague, el alternador, la refrigeración, los palieres o incluso el escape, por nombrar solo algunos.

Todos esos elementos van íntimamente ligados al motor y cada uno cumple una función determinada. Su presencia da una idea de la complejidad que han alcanzado los propulsores. Con el paso de los años, se han convertido en máquinas de precisión que no solo deben mover el vehículo, sino que además deben hacerlo con el mínimo consumo de combustible y nivel de emisiones posible. También alcanzar una potencia elevada, ocupar el mínimo espacio posible y aligerar su peso, entre otras muchas exigencias. Por no hablar de otras funciones como la calefacción para que conduzcas cómodo o la generación de energía para que funcionen otros sistemas auxiliares.

Son muchas las tareas que debe cumplir un motor moderno. Por eso es tan importante mantenerlo en plena forma. De una manera u otra, la gran mayoría de los sistemas del vehículo dependen de su buen funcionamiento. La buena noticia es que para cuidar adecuadamente del motor de un coche no hace falta ser ingeniero de la NASA. Basta con respetar los mantenimientos, vigilar el estado del coche cada cierto tiempo y dejar ciertas operaciones en manos del taller.

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Cómo mantener bien el motor del coche

Hay una serie de operaciones que son muy importantes para el correcto mantenimiento del motor del coche. Visitar el taller para revisar el vehículo y realizar los mantenimientos cuando indica el fabricante es esencial en este sentido. Allí podrán ayudarte con algunos servicios como:

– Cambio de distintos aceites: el cárter alberga el aceite que lubrica las distintas partes del motor y evita que se desgasten prematuramente o incluso se gripen. Se debe sustituir, junto con el filtro, aproximadamente cada 20.000 km en los vehículos modernos. En el caso de los antiguos, ese intervalo es menor. No olvides el aceite de la caja de cambios: también hay que cambiarlo, tanto en las manuales como en las automáticas, normalmente cada 50.000 km en el caso de los sintéticos.

– Refrigerante (control y cambio): existen diversos fluidos que ayudan al motor a cumplir con todas sus responsabilidades. Además del aceite de motor, otro líquido fundamental es el refrigerante, que mantiene al propulsor a una temperatura adecuada para que su funcionamiento sea óptimo. Si no hay un nivel suficiente o el fluido no está en buenas condiciones, el motor se expone a un calentón, un problema que puede ocasionar averías graves. Por eso conviene revisar su nivel con frecuencia, su estado cada 20.000 km y cambiarlo cada dos años o 40.000 km.

– Filtros: básicamente, su función consiste en eliminar impurezas para que todo funcione como la seda. Es el caso del filtro del aire, que evita que se cuelen partículas dañinas al motor, o el del combustible, que protege el sistema de inyección. En el primer caso, conviene comprobar su estado al menos una vez al año, aunque lo más recomendable es cambiarlo directamente. En el segundo, se debe sustituir cada cuatro años o 60.000 km.

– Bujías y calentadores: son otros elementos cuyo estado pueden revisar en el taller y que influyen decisivamente en el funcionamiento del motor. Básicamente, se encargan de encender la mezcla de combustible y aire para que pueda funcionar. Las bujías lo hacen en los coches de gasolina y los calentadores, en los diésel.

– Correa de distribución: sustituir este elemento cuando toca y comprobar su estado periódicamente es fundamental. Si se rompe, puede provocar una avería tan grave que puede conducir directamente al vehículo al desguace. El periodo de cambio varía según el modelo: los hay en lo que se sustituye a los 60.000 km y otros en los que puede llegar a los 150.000. Si tu coche equipa cadena, debes saber que este elemento se ha diseñado para no tener que sustituirlo nunca. Con todo, conviene comprobar el funcionamiento de los tensores y guías que la auxilian para cambiarlos si es necesario.

– Control de gases de escape: en las revisiones, muchos talleres pueden comprobar que la combustión de tu vehículo es adecuada y que no falla ningún elemento. Ten en cuenta que esto es imprescindible para que tu coche pase la ITV. En ocasiones será necesario realizar una limpieza para eliminar la carbonilla de los inyectores.

Estas operaciones son solo algunos ejemplos de lo que puede hacer por el motor de tu vehículo una visita al taller. Por eso conviene que revises el libro de mantenimiento y conciertes una cita para revisar su estado y realizar las operaciones que sean necesarias. Si lo haces, alargarás su vida útil y conseguirás ahorrar combustible y emisiones.

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