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Las luces del coche, la clave para ver y ser visto

Las luces de coche y sustitución de bombillas, reglaje de faros… estas son algunas de las operaciones que mantendrán la iluminación de tu vehículo en perfecto estado.

Las luces del coche tienen que funcionar siempre bien. No es una frase hecha. Operaciones como la sustitución de bombillas defectuosas o el reglaje de faros son muy importantes. Tanto, que circular con el sistema de iluminación en mal estado puede suponerte multas de hasta 200 euros e incluso pérdida de puntos del carné de conducir. Esto es así porque la iluminación de tu vehículo es uno de sus sistemas de seguridad activa más importantes, especialmente en invierno.

Cuando los días comienzan a decrecer, el número de horas de luz se reduce. Además, las condiciones climatológicas típicas del otoño y el invierno dificultan considerablemente la visibilidad al conducir. No solo se trata de usar los faros para ver correctamente lo que ocurre alrededor del vehículo, además debemos ser vistos con facilidad por parte del resto de usuarios de la vía. Algo que se vuelve especialmente importante en circunstancias como la conducción nocturna, con niebla, lluvia intensa o nieve.

Sin embargo, en España no prestamos al sistema de iluminación la importancia que se merece. De hecho, este es el apartado en el que se encuentran más defectos graves al pasar la ITV. Desde faros que no alumbran lo suficiente, mal reglados o bombillas fundidas, pasando incluso por lámparas no homologadas, las luces de tu vehículo pueden jugarte una mala pasada justo cuando más las necesitas. Por eso es importante que les prestes atención.

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Qué luces equipa un vehículo

En el caso de los coches, las luces que equipan suelen cumplir dos funciones destacadas: iluminar y señalizar. Básicamente, encontramos las luces de posición, que indican dónde está el coche cuando está inmovilizado, las de cruce y de carretera, las intermitentes y de emergencia, las de freno, las de matrícula, las de marcha atrás, las antiniebla y, en el caso de los más modernos, las diurnas. También contamos los reflectantes o catadióptricos, que reflejan la luz y deben funcionar correctamente.

En función del defecto que presente cada una de ellas, puede considerarse fallo leve o grave al pasar la ITV. También puede ocasionar distintas sanciones. Sin embargo, lo más importante es que pueden poner en peligro al vehículo, sus ocupantes y otros usuarios de la vía si no funcionan bien. Esto se debe a que la capacidad de reacción de un conductor depende al 90% de su visión. Además, no contar con la iluminación suficiente puede aumentar la fatiga al conducir en situaciones de visibilidad reducida. Por eso es tan importante que las luces del vehículo funcionen correctamente.

Comprobar el sistema de alumbrado

Evitar un fallo de funcionamiento de las luces o el deslumbramiento de otros vehículos cuando circulamos con ellas encendidas es importante para mantener la seguridad del vehículo. Por eso conviene comprobar el estado del sistema periódicamente y prestar atención a detalles como la presencia de parpadeos, cambios en el tono de la luz o en el alcance de las luces de cruce y carretera. Con el tiempo, las bombillas pueden perder intensidad y el plástico exterior de los grupos ópticos se puede volver opaco. Como consecuencia, la iluminación del vehículo perderá efectividad. También es fácil que pase inadvertida una luz de freno fundida. Pararse a echar un vistazo a las luces del coche al menos una vez cada semana, especialmente en invierno, puede ahorrar disgustos.

También conviene fijarse en posibles deslumbramientos a otros usuarios, ya que la posición de los faros puede haberse alterado por golpes durante la conducción o incluso por un mal estado de los amortiguadores. Esto es especialmente importante si has tenido que cambiar alguna bombilla por ti mismo.

Cómo mantener correctamente el sistema de alumbrado

La sustitución de las bombillas es una operación que se debe realizar de manera periódica, no solamente cuando adviertas alguna anomalía. Este no es el caso de los vehículos que equipan lámparas led, con una vida útil similar a la del propio vehículo, aunque no exentas de sufrir averías. Sin embargo, las halógenas y las de xenón pierden intensidad con el uso, por eso conviene reemplazarlas.

La recomendación general para las lámparas halógenas consiste en cambiarlas cada 50.000 km o cada dos años y hacerlo por parejas. De esta manera, te podrás asegurar de que ambas ofrecen la misma intensidad de iluminación.

Al realizar cualquier sustitución de bombillas, es importante realizar un reglaje de faros. Los talleres cuentan con equipos específicos que detectan si la posición de las bombillas es la correcta y, por tanto, no corres riesgo de deslumbrar a otros conductores, algo que ocurriría si es demasiado elevada. El caso contrario, el de unos faros demasiado bajos, llevaría a una deficiencia en el haz de luz que te impediría ver correctamente.

En el taller también podrán decirte si los plásticos que protegen los faros se han vuelto opacos e impiden una correcta distribución del haz de luz. Corregir este problema es tan sencillo como realizar un pulido de los faros, una operación que se puede realizar en el taller.

¿Te animas a comprobar el estado del sistema de iluminación del vehículo? Solo tienes que reservar cita previa en el taller y dejarlo en sus manos. Es una operación que cobra especial importancia ante la llegada del invierno, así que no la dejes pasar. Asegúrate de que podrás ver y ser visto sin dificultad cuando escasee la visibilidad.

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