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Carrocería pintar el coche, mucho más que eso

Cuidar el exterior de tu vehículo es algo más que una cuestión de estética. Te contamos por qué la carrocería es más que pintar el coche.

¡Qué gusto da ver esos coches relucientes que a veces nos encontramos por la calle! La falta de tiempo hace que en muchas ocasiones no podamos cuidar la carrocería del nuestro para que también deslumbre a nuestro paso. Realizar una buena limpieza exterior o pintar el coche se consideran tareas secundarias y por eso hay cierta tendencia a posponerlas. Sin embargo, no debería ser así.

Mantener la carrocería del coche en buen estado debe ser una cuestión frecuente, no algo que hacemos cuando nos encontramos con el paragolpes colgando o cuando ya no sabemos distinguir el color del vehículo por la suciedad. ¿Sabías que una carrocería en mal estado puede provocar que rechacen tu coche en la ITV? ¿Y que lavarlo frecuentemente lo protege frente a la corrosión?

La carrocería en la ITV

La carrocería del coche es un elemento que te mantiene lejos de distintas amenazas. Entre otras funciones, ha sido diseñada para protegerte de consecuencias graves durante un accidente. También evita que entren emisiones nocivas dentro del habitáculo y ayuda a mantener a raya el consumo del vehículo gracias a su diseño aerodinámico. Unos objetivos que podrá cumplir siempre y cuando se encuentre en buen estado.

Por esta razón, en las estaciones de la ITV no solo controlan el estado de los apartados mecánico y electrónico de tu vehículo. También comprueban que la carrocería no presente ciertos defectos que podrían comprometer sus funciones principales, por eso decimos que la carrocería es más que pintar el coche.

Concretamente, los inspectores comprueban que la carrocería no presente óxidos, perforaciones o desperfectos, así como aristas vivas o cortantes. También verifican si faltan los anclajes de los portacontenedores o están deteriorados, si la fijación del paragolpes es defectuosa o si entran humos al interior del habitáculo.

Todos estos problemas pueden suponer un riesgo para la seguridad vial y dan cuenta de la importancia que tiene la carrocería del coche, más allá de la propia estética del vehículo.

Más razones para cuidar la carrocería de tu vehículo

Además de aumentar tus posibilidades de pasar la ITV a la primera, hay otras razones por las que deberías cuidar la carrocería tu vehículo. Una de ellas es mantener su valor de mercado durante más tiempo: un vehículo con la carrocería y la pintura en perfecto estado dice mucho de cómo ha sido mantenido a lo largo de los años. Y esto supone un plus para cualquier posible comprador.

Otra de las razones por las que deberías prestar atención a esta parte del automóvil es el problema de la corrosión, que puede acabar afectando gravemente a buena parte de la carrocería.

La corrosión ocurre cuando el metal de la carrocería queda expuesto al oxígeno. Entonces, ambos reaccionan químicamente y el metal acaba por producir óxido. Esto suele deberse a pequeños defectos en la pintura causados por distintos impactos habituales durante el uso del vehículo. Incluso algunos defectos en el acabado pueden dejar una pequeña parte de la carrocería descubierta.

El problema con la corrosión es que el óxido avanza poco a poco. Lo que comienza como un pequeño defecto puede acabar convertido en un problema estructural. Por eso es tan importante mantener la carrocería y la pintura del vehículo en perfecto estado: el detalle más insignificante puede desembocar en un auténtico desastre de agujeros en la chapa.

Cómo cuidar la carrocería de tu coche

Mantener la carrocería del vehículo en perfecto estado y protegerla contra problemas como la corrosión es una cuestión de constancia. Tal vez el nivel más básico de esos cuidados consista en un buen lavado exterior del coche.

Más allá de llevarlo impecable, si te acostumbras a lavar el coche frecuentemente protegerás la pintura de ciertos elementos que la dañan y, por tanto, aumentarás la protección de la carrocería frente al óxido.

Algunos de esos factores dañinos son los excrementos de pájaros, la sal de las carreteras, los restos de mosquitos e incluso el barro, que puede actuar como acelerador de la corrosión porque ayuda a mantener humedad sobre la pintura. Ninguno de ellos debe permanecer en contacto con tu coche más tiempo del estrictamente necesario. Si te deshaces de ellos cuanto antes, evitarás que degraden la pintura.

Tampoco conviene esperar a que alguien le dé un buen golpe al vehículo para llevar a pintar el coche. Acudir al taller especialista en chapa y pintura es recomendable incluso cuando se observan pequeños golpes o arañazos. De esta manera se evitará la aparición de la corrosión por contacto de la chapa con el aire y, por tanto, se detendrá su avance.

Vigilar los bajos del vehículo también es un buen hábito para evitar que la corrosión se extienda. En esas zonas se suelen acumular el barro y la suciedad, que son más difíciles de percibir a simple vista. Además, la gravilla puede afectar especialmente a esta parte del vehículo. Por ese motivo, limpiar bien los bajos del vehículo al menos una vez al mes nos ayudará a preservar su estado y a localizar cualquier posible foco de corrosión más fácilmente.

Ahora que ya conoces que la carrocería es más que pintar tu coche, ¿por qué no reservas cita en el taller de pintura o lo llevas a que le realicen un buen lavado exterior? Evitarás males mayores y además te darás el gustazo de circular con un coche que parece nuevo. ¿A que suena bien?

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