Cambio reparacion de frenos en Madrid - Revisión y mantenimiento
Cambio reparacion de frenos en Madrid - Revisión y mantenimiento

Frenos: el sistema que siempre querrás que funcione bien

Cambio y reparación de frenos:

¿Sabes cómo mantener correctamente los frenos de tu vehículo?

¿Y cómo saber si tienen algún problema?

No te preocupes: te lo contamos todo.

Antes de proceder con el cambio y reparación de frenos de tu vehículo.

Es instintivo. ¿Recuerdas cuando empezaste a hacer prácticas en la autoescuela? Esos cabezazos que dabais tú y tu monitor cada vez que pisabas el pedal de freno. Algo que -reconócelo- hacías muy a menudo hasta que empezaste a coger cierta confianza. Frenar es tal vez el sistema de seguridad más primario que podemos ejercer al conducir. Tiene lógica, ya que nos permite controlar la velocidad y evitar colisiones.

El sistema de frenos de un vehículo forma, junto a los neumáticos y los amortiguadores, el llamado triángulo de seguridad. Son básicos para mantenernos lejos de problemas al conducir y por eso es necesario revisar su estado periódicamente. En el caso de los frenos, son varios los componentes que entran en juego y que deben mantenerse bajo control. Por eso conviene que los conozcas.

Elementos del sistema de frenos

Los principales componentes del sistema de frenos que se deben revisar son variados. En función del sistema que utilice el coche, este incluirá las pastillas, las zapatas, los discos, los frenos de tambor, los cilindros de rueda, tubos flexibles y estribos, el líquido de frenos y el sistema de freno de mano.

Todos intervienen en uno u otro momento cuando quieres frenar el coche. Básicamente, cuando pisas el pedal, el líquido ejerce presión sobre un tubo flexible que empuja una pinza o cilindro hasta una pastilla o zapata. En función del tipo de freno, estos elementos presionarán a su vez el disco o el tambor, frenando la rotación.

Estos elementos deben cumplir a la perfección con su papel. De ello depende la eficacia de la frenada, que siempre querrás que sea óptima. Solo así te asegurarás de que tu vehículo se detendrá a tiempo cuando lo necesites.

Revisión y mantenimiento del sistema de frenos

Normalmente, cuando acudas al taller a realizar una revisión de tu vehículo, efectuarán algunas pruebas para comprobar la eficacia de la frenada. Ya sabes que es recomendable acudir, al menos, antes del verano y también antes de que comience el invierno.

En el caso del sistema de frenos, conviene realizar una revisión del sistema al menos una vez al año o cada 10.000 km, que incluya una comprobación del líquido de frenos.

En cuanto a la sustitución de elementos de desgaste, el manual del vehículo indicará los intervalos que recomienda el fabricante. Generalmente, las pastillas de frenos deberán sustituirse cada 20.000 o 40.000 km, en función del tipo de conducción que se suela realizar. No es lo mismo circular con frenazos bruscos que hacerlo aprovechando la inercia del vehículo y el freno motor para disminuir su velocidad.

Además, aproximadamente cada 60.000 km conviene sustituir los discos. En cuanto al líquido de frenos, normalmente se debe sustituir cada dos años o 30.000 km, ya que con el tiempo pierde su eficacia.

En cuanto a los frenos de tambor, que utilizan algunos vehículos especialmente en el eje trasero, el kit se suele sustituir cada 80.000 km, aunque dependerá también del estilo de conducción y de lo que especifique el fabricante del automóvil.

Te aconsejamos hacer una revisión de tus frenos

Puedes hacer tu cita de inmediato en tu taller más cercano

Cambio reparación de frenos los síntomas de avería

Además de permanecer atento al momento en que toque sustituir discos y pastillas, es conveniente que prestes atención al comportamiento de tu vehículo. Hay ciertas señales que indican que el sistema de frenos no está funcionando bien y que deberías acudir al taller inmediatamente para que comprueben su estado:

– Tardas más en detener tu coche: unos frenos en mal estado aumentan la distancia que debes recorrer hasta parar el vehículo por completo. Si observas que cada vez necesitas más espacio para detenerlo a tiempo, acude cuanto antes al taller.

– Tienes problemas para controlar el vehículo: si notas que se desvía a un lado cuando frenas o que te cuesta controlarlo en caso de frenado brusco, se trata de una señal de alerta que no debes dejar pasar.

– Sensaciones extrañas con el pedal: cuando sientas que tienes que presionarlo cada vez más fuerte para conseguir frenar, que el propio pedal tiende a hundirse o que su tacto es esponjoso, lo más probable es que haya algún elemento en mal estado. Puede ser el propio líquido de frenos, que esté en mal estado o que haya una fuga en el circuito. También que las pastillas estén muy desgastadas o incluso que haya problemas con los discos.

– El testigo de los frenos se enciende: este es tal vez el indicador más claro. Normalmente indica que las pastillas se han desgastado y hay que cambiarlas urgentemente. También te puede avisar de que el nivel del líquido de frenos es insuficiente.

– Vibraciones al frenar: si notas que el pedal y el volante vibran cuando frenas, es posible que los rodamientos de las ruedas se hayan desgastado o que los discos estén alabeados, es decir, ligeramente deformados. En estos casos, conviene reemplazarlos junto con las pastillas.

– Chirridos: oírlos es una señal muy común de que las pastillas están muy desgastadas. Muchas de ellas cuentan con un trozo de metal que sirve como avisador de desgaste: cuando empiezan a hacer ruido, es urgente visitar el taller. También puede deberse a que estos elementos estén sucios, entre otras causas.

– Olor a quemado: otro de los síntomas más evidentes de que algo va mal. Si notas un olor a quemado, especialmente después de haber conducido por carreteras escarpadas, puede querer decir que el sistema de frenos se ha calentado demasiado. En estos casos, conviene que aparques en cuanto puedas para dejar que descienda la temperatura y no estará de más que lleves el coche al taller cuando puedas para que le echen un vistazo.

Si tienes todo esto en cuenta, aumentarás la seguridad de tu vehículo de manera considerable. Piénsalo: ¿qué puede aportar mayor confianza que un vehículo capaz de frenar cuando se lo indicas? Para asegurarte, solo tienes que pedir cita en el taller y pedir que comprueben el estado del sistema de frenos. Qué sencillo es estar tranquilo, ¿verdad?

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